Tracy McGrady ahora formar parte del Hall of Fame - Fuente: Getty Images

El Hall of Fame 2017 contó con los nombres de: ; Jerry Krause, arquitecto de los Bulls de su era dorada, recientemente fallecido; Rebecca Lobo, estrella de la Universidad de UConn y campeona de las olimpiadas con Estados Unidos en 1996; el entrenador de Kansas, Bill Self; Muffet McGraw, entrenadora del equipo femenino de la Universidad de Notre Dame; Robert Hughes; Tom Jernstedt, antiguo ejecutivo de la NCAA; Mannie Jackson y Zack Clayton, exjugadores de los Harlem Globetrotters; Nikos Gallis, mito del baloncesto griego y europeo y George McGinnis, antigua estrella de la ABA y exjugador de la NBA.

El que más expectación creaba, es obviamente Tracy McGrady, uno de los mayores talentos ofensivos que la liga haya visto, no vio recompensada su carrera con un anillo, pero si con la entrada al Hall of Fame. Este dijo hace unos días: “Las redes sociales pueden dar voz a un montón de gente estos días y lo primero que dicen es ‘No tienes anillos, no tienes anillos’”, comentó McGrady en la citada charla. “Tienes que tener un bien equipo y algo de suerte para lograr un anillo, ¿verdad? Desafortunadamente yo no fui bendecido con ello. Pero vuelvo al tema con esto: cualquiera puede ganar un campeonato. Pero no cualquiera puede entrar al Salón de la Fama”.

“Merezco estar aquí”

En el discurso, McGrady aseguró merecer ser miembro del Hall of Fame. “Sí, merezco estar aquí”. Un convencimiento al que le ha costado llegar, puesto que en febrero, cuando se conocieron los nombres de los agraciados, entre ellos el suyo, McGrady dudada de que hubiera hecho méritos para ser parte de tan prestigioso lugar en la historia del baloncesto universal. Fue su mujer quien le hizo mirarse al espejo y convencerse de que sí, de que era justo el premio.

“Mi esposa sabía algo sobre mí que todavía yo tenía que admitir y decir en voz alta”, dijo McGrady. “Había una razón por la que quería que me mirara en ese espejo y dijera que merecía estar en el Salón de la Fama”.