Kristaps Porzingis, el timón de los nuevos Knicks. Fuente: @NBA

Cuantas cosas han cambiado en Nueva York en apenas 12 meses. La temporada 2016-17 comenzaba llena de ilusión con la llegada de figuras de la liga y juntando en el quinteto a un MVP (Derrick Rose), una superestrella (Carmelo Anthony) y otra estrella en formación (Kristaps Porzingis). Pues bien, después de la decepción de la temporada pasada, las llaves de la franquicia quedan, únicamente, en manos del letón.

El primer cambio llego a comienzos de verano. Derrick Rose se desvinculaba del equipo de la Gran Manzana para firmar por Cleveland Cavaliers. Con este movimiento, los Knicks perdían 18 puntos y más de 4 asistencias por noche. Pero esto, en realidad, no era más que el comienzo. El 23 de septiembre salía a la luz uno de los movimientos más importantes de la ventana de traspasos. Carmelo Anthony levantaba su veto de traspaso y salía rumbo a Oklahoma a cambio de Enes Kanter y Doug McDermott. Se iba la máxima figura de la plantilla, pero comenzaba una nueva etapa en Nueva York.

En el Madison se apostó por el talento y la proyección de los jóvenes. Y el hombre que cumple estos dos requisitos es Kristaps Porzingis. El letón, de 22 años, es la nueva cara visible de la histórica franquicia y asume que esta temporada deberá dar un paso adelante: “Es algo que quería que llegara. Con trabajo, tanto yo como el equipo seremos mejores”.
Pero el “unicornio” no está sólo. El equipo se ha reforzado con nombres importantes en la competición. El fichaje principal es la vuelta a casa de Tim Hardaway Jr. El escolta regresa al que fue su equipo después de dos años en Atlanta en los que se ha consolidado como un agitador de partidos.
Otra de las incorporaciones destacadas ha sido la de Michael Beasley. El que fue la segunda elección del draft del 2008 aterriza en Nueva York después de una carrera llena de polémicas fuera de las canchas. Pero pese a todos esos problemas extradeportivos, Beasley siempre ha demostrado un talento especial.

La otra llegada ilusionante se forjó la noche del Draft. Frank Ntilikina fue la elección de los neoyorkinos. El joven base francés fue seleccionado en la octava posición y llega para suplir la baja de Derrick Rose y ser el timón de un equipo que parece ser una incógnita.

A todos estos nombres hay que sumarles un fondo de armario que se ha ido consiguiendo con el paso del tiempo y a cambio de traspasos importantes. Courtney Lee y Doug McDermott ayudarán con su facilidad para anotar desde el perímetro, Ron Baker y Kuzminskas aportarán energía e intensidad en cada jugada y Enes Kanter y Willy Hernangómez formarán un interesante juego interior.

En una Conferencia Este más debilitada que nunca, los de Hornacek deberán dar su máximo nivel y ser muy regulares para lograr una plaza para la postemporada. Talento no les falta, pero la falta de experiencia y los problemas de lesiones que han castigado tanto a sus estrellas en los últimos años parecen un escollo a superar en esta nueva aventura.