Josh Hart acumula un +36 en pista con Los Angeles Lakers en sus 6 primeros encuentros. Fuente: Sean M. Haffey (Getty Images).

La temporada 2017/18 es la segunda después de la retirada de Kobe Bryant en Los Angeles Lakers. Una temporada en la que parece que la reconstrucción pesará más que la ambición a corto plazo y en la que los PlayOffs se antojan muy complicados en una Conferencia Oeste donde abundan los grandes equipos. Es la segunda campaña de Brandom Ingram, que está mostrando al mundo del baloncesto la clase de jugador en la que puede convertirse. Y tiene muy buena pinta.

Y es la primera de Lonzo Ball. La flamante elección número 2 del pasado Draft. Un base en el que los Lakers tienen puestas muchas esperanzas. Y, para bien o para mal, un jugador cuya sombra mediática es muy alargada. Su padre, LaVar Ball, puso a su hijo bajo los focos de los rookies y del panorama NBA en general. Pero hay otros rookies en su mismo equipo que, con menos atención por parte de los medios y de la afición, están dando un buen nivel en unos Lakers que van 3-4 en lo que llevamos de curso. Son Kyle Kuzma y Josh Hart.

Kyle Kuzma es quizás una sorpresa a medias. El alero, número 27 del pasado Draft, fue el MVP de la final de la Summer League en el mes de julio, pero su rendimiento en la NBA está a la altura de lo que mostró hace tres meses. Kuzma está saliendo desde el banquillo en este inicio de temporada y está promediando 14.0 puntos, 5.0 rebotes y 1.7 asistencias por partido en 26.6 minutos disputados por noche. El jugador de 22 años está con unos porcentajes de veterano, anotando un 35.7% en triples y un 53.3% en tiros de campo. Además, no está teniendo problemas de faltas personales (le han pitado 10 en 7 partidos) ni de pérdidas (1.3 por partido), algo con lo que los rookies sufren muy a menudo, pero que no parece preocupar al jugador nacido en Flint (Michigan).

Luke Walton le está dando minutos a Kyle Kuzma, que los está aprovechando para anotar 14.0 puntos por partido.
Fuente: John McCoy (Los Angeles Daily News/SCNG).

Josh Hart fue el número 30 del Draft de 2017. El escolta, también de 22 años, no participó en el encuentro inaugural de la temporada en el que los Lakers cayeron ante Los Angeles Clippers. Desde entonces, ha participado en los otros 6 choques, promediando 4.2 puntos, 2.8 rebotes y 0.7 robos en 14.3 minutos por encuentro. El jugador nacido en Silver Spring (Maryland) acumula además un +36 en cancha (un +6 cada partido de media, habiendo tenido aportación negativa en un solo partido que curiosamente los Lakers ganaron), unos números muy poco habituales para un jugador de primer año. Para comparar, Ball acumula un -50 y Kuzma un -21.

Es evidente que los focos seguirán sobre un Lonzo Ball que no está dejando indiferente a nadie. No obstante, habrá que vigilar de cerca la progresión de Kuzma y de Hart para entender la trayectoria que pueda tener la franquicia de California esta temporada y en un futuro. Luke Walton ya ha visto que pueden aportar cosas y les está dando una confianza que estos otros rookies están sabiendo aprovechar para hacerse un hueco en la NBA.