Lonzo Ball jugando un partido de pretemporada con los Lakers. - Fuente: @NBA

El entrenador se enfrenta a su segunda temporada en Los Ángeles Lakers. La plantilla joven que manejó el curso pasado ha sufrido ligeras modificaciones como pueden ser la salida de D´Angelo Russell y la llegada de Brook López, pero la gran noticia se dio en la noche del Draft.

La lotería le deparó al conjunto angelino la segunda posición y, días antes de las elecciones, por todos era sabido que Lonzo Ball se quedaría en Los Ángeles para convertirse en dueño de las ilusiones de los aficionados de los de púrpura y amarillo.

El “2” ha demostrado en los partidos de Summer League y pretemporada que está a la altura de las expectativas. En la Liga de Verano rindió a su máximo nivel, promediando  16.6 puntos, 7.7 rebotes y 9.3 asistencias, números que le llevaron a hacerse con el MVP.

En esta pretemporada, el base no ha jugado todos los partidos y sus números han caído a los 6.5 puntos, 5 rebotes y 6 asistencias, pero pese a esta aparente bajada de cifras, su entrenador se ha mostrado encantado con el rendimiento del rookie desde su llegada. “Es capaz de jugar a un nivel excepcional, es un ganador“. Y en cuanto al entendimiento que consigue con sus compañeros, Walton decía: “Hace a sus compañeros mejores y nos hace a nosotros un equipo mejor. A todos les encanta jugar con él”.

Estas palabras de su entrenador deberían enorgullecer a Lonzo, además de sumarle más presión de la que ya tenía después de las polémicas declaraciones de su padre Lavar y de Magic Johnson y de todas las expectativas que ha levantado tras un comienzo prometedor. De momento parece preparado para aguantar toda esta presión pero, ¿todas las posibilidades de los Lakers pasan por la explosión del mayor de los Ball?.