Blake Griffin sigue evolucionando su juego. Keith Allison (CC).

Nueva temporada (por ahora, pretemporada), nuevas ilusiones. Muchas de las franquicias han sufrido un profundo proceso de remodelación de cara al curso 2017/2018, una de ellas, Los Angeles Clippers. Desde los despachos hasta el fondo del banquillo, la franquicia californiana ha remodelado prácticamente a casi todos sus componentes: nuevo GM, nuevo presidente de operaciones, nuevos jugadores….

Lo interesante, y sobre lo que trataremos hoy aquí, será la metamorfosis que ha sufrido el juego del equipo de Doc Rivers, que gracias a sus nuevos jugadores, ha evolucionado acorde a los tiempos que corren, favoreciendo un ritmo alto de juego, un alto volumen de tiros desde larga distancia y un fluido y abundante movimiento de balón. Tan sólo se ha disputado un partido de pretemporada, en Hawaii, sin el ritmo de competición activado (DeAndre Jordan llegó a pedir el cambio, sí, DeAndre Jordan, habéis leído bien), y conclusiones como tal, se pueden sacar pocas. Como es obvio, no vendré a criticar a nadie por sus porcentajes en el tiro ni a valorar quien debe formar parte de la rotación o no, porque por un partido jugado a 1 de Octubre, con tu entrenador vistiendo una camisa floral notablemente hortera, no puedes empezar a realizar tales resoluciones.

La primera sorpresa que uno se lleva al sintonizar el partido de estos nuevos Clippers es Blake Griffin, hasta ahora, su progresión con su tiro llegaba hasta tener la capacidad de anotar consistentemente desde media distancia, tanto lanzamientos “catch&shoot” como levantándose tras bote. El año pasado, mostró una tendencia a aumentar un poco su rango de tiro, pero sin llegar a ser lo suficientemente serio como para considerar a Blake una amenaza desde más allá de la línea. Esta temporada, parece que se quiere consolidar en tal faceta, y repito, parece, porque tras un partido de pretemporada tan sólo hemos podido apreciar que no tiene miedo a tirar de tres, cuando y desde donde sea. Su acierto será otro tema, por ahora, 2-5, lo cual no está nada mal, pero habrá que verlo cuando empiece la competición de verdad, lo importante a estas alturas es la confianza que uno tiene en sus propias capacidades, y eso a Blake Griffin le sobra.

Cuando Danilo Gallinari fichó por los Clippers allá por el mes de Julio, muchos se cuestionaban cual iba a ser su rol en el equipo (un servidor incluido) y si iba a sufrir el “síndrome del Kevin Love”, término totalmente inventado por mí, pero que conjuga bien con el tema a tratar. En los Denver Nuggets, Gallo siempre ha sido la primera opción ofensiva, su ataque, basado en Isolations, parecía no cuajar precisamente bien con del de Blake Griffin, otro referente ofensivo que necesita el balón constantemente para ser una amenaza. Sorprendentemente, y para mi disfrute personal, lo que se vió ante los Toronto Raptors anoche fue una muestra de exactamente todo lo contrario. Danilo Gallinari y Blake Griffin se compenetraron a la perfección, el italiano tuvo el espacio, propiciado por la atención generada por Griffin desde más allá del triple, y las oportunidades deseadas para sus tan ansiadas Isolations, que se transformaron en un total de 12 tiros libres forzados, de los cuales 10 acabaron sumando en el marcador. Por su parte, Blake Griffin también contó con su ecosistema habitual en lo que a distintas vías de ataque se refiere. En definitiva, ambos pudieron desplegar su juego, sin pisarse el uno al otro, anotar y sobre todo, generar para su equipo.

Hablando de generar, imposible no mencionar a Milos Teodosic, el serbio, a pesar de aportar tan sólo 1 punto, ha demostrado que la adaptación al baloncesto americano, y a los Clippers concretamente, no será para nada un problema. En su primera mitad como jugador de la NBA, 6 asistencias sin pérdidas, que se dice muy pronto. Como era esperado, Teodosic sufrió en otras facetas de su juego, defensivamente, no pudo hacer nada ante jugadores mucho más físicos, como Normal Powell, que lo castigó sin piedad en algún tramo del segundo cuarto, y no estuvo todo lo atento que debería en el “box out”, acusando el cambio del baloncesto europeo al americano, donde proteger el rebote es clave, incluso de los jugadores exteriores, que cada día rebotean más y más. Como ya he mencionado anteriormente, el ex-“point-Guard” del CSKA de Moscú sufrió al defender jugadores superiores físicamente, pero también recuperó 2 balones y forzó alguna que otra falta en ataque. A pesar de sus irresolubles carencias, Milos realizó un aceptable papel defensivo.

Una de las grandes virtudes que tiene Patrick Beverley es la capacidad de acoplarse a cualquier sistema, la temporada pasada, asumió su rol de acompañante de James Harden y dejó de lado la organización para convertirse en prácticamente un escolta tirador. Esta temporada, Doc Rivers le ha dado las llaves de su ataque. No es el principal generador, pero es el que marca el nuevo tempo de los Clippers, mucho más rápido que temporadas pasadas. Marca el tempo, aprovecha los espacios que generan jugadores como Griffin, Rivers o Gallinari y aporta en defensa. Los Angeles Clippers se han hecho con una pieza de un valor incalculable.

Poco después de quedar completamente dibujado el roster del equipo californiano, muchos nos preguntábamos que combinación de jugadores exteriores sería la correcta. Personalmente, me decanté por Teodosic-Beverley como titulares y Rivers-Williams desde el banquillo, intentando lograr el mayor equilibrio en ambos lados de la cancha. Tras haber presenciado el primer partido de pretemporada, y con cautela en mis afirmaciones, he de decir que me equivoqué. Entrado el último cuarto, Austin Rivers y Lou Williams formaron el backourt, compartiendo pista con el resto de integrantes de la segunda unidad, y el resultado fue desastroso. Ninguno de ellos es capaz de generar ventajas de ningún tipo de cara a sus compañeros ni de hacer mejor a los que están a su lado, no me malinterpretéis, ambos son grandes jugadores, pero simplemente esa no es su faceta. Por ahora, Doc Rivers me ha demostrado que sigue sabiendo bastante más de baloncesto que yo, y ha acertado con su rotación.

Como ya he mencionado anteriormente y analizándolo desde un punto de vista más general, la clave de este equipo es que se juega a un ritmo mucho más alto y que el movimiento de balón parece una premisa obligada, al contrario que en previas temporadas. Es pretemporada, y las únicas conclusiones que se pueden sacar son estas, y por ahora, la ilusión es lo predominante en Los Angeles. El tiempo dirá si dicha ilusión se convierte en realidad, hasta entonces, estaremos atentos y expectantes a todo lo que suceda los Clippers.