(AP Photo/Wilfredo Lee)

Parece que el pívot canadiense ha caído con buen pie en el equipo de Miami desde que firmara con los de Florida como agente libre el pasado 7 de julio para las cuatro próximas temporadas por 50 millones de dólares.

Tras jugar cuatro temporadas con los Celtics viene de realizar los mejores playoffs de su carrera, donde explotó sus números duplicando minutos, puntos y rebotes (similar a su última temporada en Gonzaga), siendo clave en el séptimo partido de semifinales contra los Wizards, donde anotó 26 puntos llevando a su equipo a las finales de conferencia después de cinco años. Y todo esto saliendo desde el banquillo.

Y es que aunque solo han jugado juntos cuatro partidos de pretemporada (W2-L2), su compañero Hassan Whiteside ya ha comparado su juego con el que desplegaba Chris Bosh, refiriéndose a Olynyk como “un jugador que puede anotar y ayudar con su juego a que se abra la cancha”.

Por eso no es de extrañar que sea mucho más que un hombre de banquillo, más aún cuando ya acumula 26 minutos por partido en pretemporada, y que puedan compartir tiempo en la pista al tener habilidades diferentes y poder complementarse, siendo Whiteside un pívot más tradicional jugando más cerca de la canasta y reboteando mucho (fue máximo reboteador la pasada temporada).

De hecho en los dos últimos partidos ya han sido titulares juntos, y en el último partido con victoria frente a los Hornets ambos lograron doble doble en puntos y rebotes.

Está claro que estas torrres gemelas” saben jugar juntas y podrían ser la pareja interior de moda en la NBA en esta época de extinción de los hombres grandes.

¿Irá Miami en busca de su propio “Big Three” junto a Goran Dragic? Veremos.