Edit de Gordon Hayward con la equipación de los Boston Celtics | Fuente: 16 Wings a Ring

Gordon Hayward, flamante incorporación de los Boston Celtics apareció ayer en el podcast del gurú de los traspasos, Adrian Wojnarowski, para tratar los últimos acontecimientos de su vida deportiva.

Gordon Hayward comenzó la entrevista parloteando sobre las diferencias entre franquicias a la hora de intentar reclutarle, pero no dijo nada de gran importancia, el alero de los Celtics comenzó a explicar como iba su relación con Brad Stevens:

“Una parte de mí se preguntaba si la relación con Brad Stevens era aún la misma que durante nuestra época universitaria, y creo que esa relación con Brad Stevens ha sido sobrevalorada por todo el mundo desde que llegó a la NBA”. Comentó el jugador. “Siempre ha habido rumores de mí uniéndome a los Celtics desde que lo contrataron y para mí siempre fueron eso, rumores. Nunca había pensado en ello porque no era ni Agente Libre ni tenía la preocupación porque me quisieran traspasar, pero todo el mundo parecía tener claro y comentaba ‘Oh, se va a ir a Boston por Brad Stevens. Teníamos una gran relación pero no es como si estuviésemos escribiéndonos constantemente o llamándonos cada día”.

El pupilo de Brad continúo hablando de la relación que mantenían y sobre sus sentimientos, como si de una relación amorosa tratase:

“Jugué dos años para Brad Stevens y más del doble con Quin Snyder, y habían pasado siete años desde la última vez que coach Stevens me entrenó por última vez, ero luego me llamó el 1 de Julio y tras esa llamada pensé: “Ok, bien, nada ha cambiado en todo este tiempo”.Me hizo sentir que incluso si no iba a Boston, todo seguiría bien, él seguiría apoyándome, deseando que todo me fuese bien y deseándome lo mejor. El jugador de los Celtics remató el tema, “sigue siendo ese entrenador que te recoge en el aeropuerto, que conduce hasta el hotel, te pierdes un par de veces en el trayecto, y te deja allí quedándose tranquilo porque has llegado”.

Gordon fue preguntado por el significado de la cultura deportiva de la ciudad, el alero reflexionó, resopló y se limitó a contestar:

“Hubo algo de eso en el aeropuerto cuando llegamos, porque fue el único momento en el que estuvimos rodeados de gente”. “Esta fue la primera vez que realmente estaba en la ciudad, y encima me había olvidado el traje para la presentación por lo que tuve que salir a buscar uno, dimos una vuelta por la ciudad, fuimos hasta el North End (barrio más antiguo de Boston) y pude sentirlo. Era ya una parte de la cultura de la ciudad, todo el mundo está contento de que los hayas elegido y al mismo tiempo ya sientes la presión, es una sensación única. Es diferente a cualquier otra ciudad, seguro”. “Creo que el pasado de los Celtics, y yo era demasiado joven para ver a Larry en directo y no crecí como otros muchos viendo a los Celtics, influyó en mí por cómo de comprometida está la franquicia en ganar, cómo de importante es el equipo para los aficionados y formar parte de esa tradición de jugadores que han conseguido lo que han conseguido en ese edificio, es un sentimiento especial. Pero para mí tiene más importancia el poder seguir ese legado intentando ganar con el equipo que los Celtics tienen ahora. Utah también tiene un pasado ganador, con Stockton y Malone, que siempre tuve muy presente, pero no está siquiera cerca de la tradición ganadora de Boston, son 17 campeonatos”. “Realmente, más importante que el pasado es saber que la franquicia está comprometida al 100 % con volver a ganar y que el equipo actual está entre los mejores de la liga”.

Por último Hayward tuvo la libertad de hablar sobre las dos caras del equipo, sobre Al Horford y sobre el quinto en la lucha por el MVP, Isaiah Thomas:

“Conocí a Isaiah Thomas durante el All-star y solo hablé con él durante uno de esos días, cuando ambos competimos en el concurso de habilidades. No hubo ninguna conversación parecida a un ‘eh, vente a Boston’. Sí hablamos más durante mi visita a Boston y básicamente toda la conversación fue sobre lograr el “banner #18” y cómo conseguirlo. Para mí significó mucho que interrumpiese sus vacaciones para hablar conmigo durante mis reuniones, porque el tiempo que los jugadores de la NBA tenemos para estar con nuestras familias es muy limitado. Que viniera no solo él sino su mujer a charlar conmigo, ayudarnos con nuestras dudas, comer, significó muchísimo. Y cuando hablamos sobre baloncesto todo fue sobre ganar un campeonato”.

“Las reuniones fue genial, Al Horford estuvo allí durante todo el tiempo, de hecho ya me había llamado por teléfono cuando estaba en San Diego porque él pasó por lo mismo el pasado verano, y pudimos desayunar juntos. Luego conocimos a Danny, los propietarios, y me explicaron cómo podían ayudarme a ser el mejor jugador que puedo ser; y al final tuve una reunión con Brad durante la que vimos muchas horas de vídeo, con jugadas, explicando cómo me iba a usar, cómo y a quién iba a defender… Fnalmente volvimos a reunirnos con Danny y Brad volvió a llevarnos de vuelta al aeropuerto. La sensación al dejar la ciudad fue de que había sido un encuentro increíble. Boston sería un lugar divertido en el que vivir, en el que jugar, en el que ser parte de su historia… Tuve siete horas de vuelo durante las que poder pensar en todo eso”.