El Toyota Center espera vivir grandes tardes que catapulten a la franquicia de Texas a la lucha por el anillo. Fuente: The Game Haus

“Se escuchan las sirenas en el centro espacial Lyndon B. Johnson. Todo hace indicar que hay una alarma por el inminente despegue de un vuelo tripulado no autorizado capitaneado por un hombre cuya barba no pasa inadvertida. Es un viejo conocido del estado de Texas. Nadie puede detener esta partida, y es que bajo la sombra del barbudo se vislumbra la silueta de un caballero que da órdenes sin cesar ignorando los avisos para abortar la fuga. El perfil del sujeto corresponde al de un hombre de unos 66 años, trajeado, de pelo corto, blanco y cuidadosamente peinado hacia su derecha. Vuelve la tranquilidad en el centro de control de la NASA, parece ser que los allí presentes han adivinado de quién se trata. Todos coinciden en que es todo un veterano en este tipo de misiones y será el encargado de llenar de ilusión las calles de Houston. Los operarios sonríen. Van a emprender un nuevo viaje, veremos lo lejos que pueden llegar.”

El cohete llega al Toyota Center. Con las energías renovadas y con un roster listo para dar guerra en el salvaje oeste, los Houston Rockets, tras un agitado verano, han conseguido armar un equipo con los mimbres suficientes para pelear con las bestias que habitan en la conferencia oeste por un puesto en los playoffs y en consecuencia para competir en busca de unas finales que les permitan conseguir el preciado anillo. Sin embargo, la franquicia de Texas ha sufrido algunas operaciones que le podrían afectar o no en esta nueva temporada. Las analizamos.

Bajas

Quizá una de las bajas más sonadas es la del SG (Shooting Guard) Patrick Beverley, que fue traspasado a Los Ángeles Clippers dentro de la operación que permitió la llegada de Chris Paul a Houston. Beverley es considerado uno de los mejores defensores de la NBA, de hecho fue seleccionado este mismo año para formar parte del mejor equipo defensivo de la temporada 2016/2017. Además, pese a su protagonismo defensivo, Beverley ha sido de gran utilidad en ataque, promediando 9,5 puntos, 5,9 rebotes y 4,2 asistencias  con unos porcentajes bastante altos: 42% en tiros de campo, 38% en tiros de 3 y 77% en tiros libres en casi 31 minutos jugados.

El intercambio entre Rockets y Clippers ha sido una de las operaciones del verano y paralelamente a la salida de Beverley también han dicho adiós a Houston Lou Williams (el mejor anotador en banquillo de la liga con 18,6 puntos, que vuelve a Los Ángeles tras pasar 3 meses con los Lakers), Sam Dekker, Montrezl Harrell, Kyle Wiltjer, Darrun Hilliard, DeAndre Liggins. Los dos últimos llegaron procedentes de Detroit y Dallas respectivamente por una cifra considerable de efectivo antes de ser añadidos en el intercambio.

 K.J. McDaniels también se une a la lista de bajas al producirse su salida a finales de febrero a Brooklyn Nets para liberar la caja salarial. Finalmente, también ha supuesto baja Tyler Ennis, que seguirá defendiendo el oro y púrpura de los Lakers tras haber disputado 22 partidos con la disciplina angelina una vez traspasado la pasada campaña por los Rockets por Marcelinho Huertas.

Altas

Por otro lado, en el capítulo de altas, ha llegado a la entidad tejana el base Isaiah Taylor, que firmó un contrato de 3 años no garantizados a finales de febrero con los Rockets y que ahora apuestan por la continuidad del joven base norteamericano, de tan solo 22 años. Taylor, un base de 1,88, promediaba con los Vipers 21,1 puntos y 6,1 asistencias y destacó por su efectividad desde la línea de tres con un 41,3% de acierto, aunque solo jugó 12 partidos debido a una lesión de la que ya está totalmente recuperado.

Otra incorporación es la del escolta/alero P.J. Tucker, que llega a al conjunto tejano con un acuerdo cifrado en 32 millones de dólares por 4 años. Antes de aterrizar a Houston, Tucker formó parte de los Toronto Raptors y Phoenix Suns, con los que promedió 6,7 puntos y 5,8 rebotes en 81 partidos. El escolta norteamericano se decantó por la opción “Rocket” en detrimento de la oferta que le propuso la franquicia canadiense de 33 millones por 3 años, aunque las razones deportivas tuvieron más peso sobre su decisión ya que la posible llegada de Chris Paul le entusiasmaba y le ofrecía la oportunidad de luchar por algo más de lo que se suponía que aspiraban en el Air Canada Centre.

Sin embargo, la llegada más sonada es, sin ninguna duda, la de Chris Paul. Tras llegar a un acuerdo las dos franquicias implicadas, con el intercambio de múltiples jugadores, Los Ángeles Clippers y Houston Rockets establecieron el traspaso de Paul a Houston, donde formará una pareja letal junto a James Harden, el único jugador que ha puesto en duda el MVP de Russell Westbrook tras el tremendo temporadón del de Oklahoma. De este modo, la calidad en el juego exterior de los Rockets se ha visto aumentada y se espera que sea el recién incorporado el que lleve la batuta del equipo mientras que “la barba” volverá a su posición natural de escolta ejecutando a base de triples y entradas a sus contrincantes. Una dupla que si se entiende puede ser de las más determinantes y acompañada de la estrategia de Mike D’Antoni pueden hacer disfrutar a los aficionados del Toyota Center noche tras noche.

Procedente de Los Ángeles Clippers también ha llegado a Houston el alero defensivo Luc Mbah a Moute, que renunció al último año de contrato con la franquicia angelina valorado en 2,3 millones de dólares, la misma cifra por la cual ha llegado a los Rockets mediante el salario mínimo de veterano. El nuevo fichaje de Houston es un alero de corte defensivo que mide 2,03, tiene 30 años y viene de ser titular con Clippers. El pasado curso salió de inicio en 76 de los 80 partidos que jugó en fase regular. Promedió 6,1 puntos en 22,3 minutos y metió el 39,1% de sus triples jugando al lado de Chris Paul, con el que se va reencontrar en el vestuario tejano.

Durante el mes de julio también se incorporaron Shawn Long y Tarik Black. El primero, procedente de Philadelphia 76ers, fue traspasado a Houston Rockets por una cierta cifra de efectivo y por una segunda ronda del pick del 2018. Long se incorporó con los 76ers con la temporada bastante avanzada y tan solo jugó 18 partidos, aunque con buenos números: 8,2 puntos y 4,7 rebotes en 13 minutos, con un porcentaje del 56% en tiros del campo y del 36,8% en tiros de tres. Por otro lado, Tarik Black regresa a Houston Rockets con el que se ha comprometido por una temporada. El ex de los Lakers, que fue cortado a principios de julio por el conjunto angelino, volverá a jugar con el equipo que le dio la oportunidad de debutar en la NBA. Black nació en Memphis hace 25 años. Lleva 3 temporadas en la NBA y en la última promedió 5,7 puntos y 5,1 rebotes en 67 partidos con la franquicia 16 veces campeona de la NBA.

Finalmente, la última llegada al estado tejano se produjo el 22 de agosto con el aterrizaje de Demetrius Jackson procedente de Boston. El base norteamericano, que llegó a los Boston Celtics con el pick número 45 de la segunda ronda del Draft 2016, ha firmado un contrato de 2 años. Jackson, de 1,85 y 91 kg, destacó en la D-League, promediando 14,8 puntos, 6 asistencias, 5 rebotes y 1,3 robos por partido. La temporada pasada apenas pisó el parqué de TD Garden, ya que solo disputó 5 partidos, jugando 3,4 minutos por partido.

Análisis del equipo

Una vez analizadas las múltiples altas y bajas que han tenido lugar en Houston, demostrando la faena que ha tenido la franquicia presidida de Daryl Morey en los despachos para hacer un conjunto equilibrado y competitivo se pueden extraer diversas conclusiones.

Para empezar, si le echamos un vistazo al team roster de Rockets veremos que la columna vertebral del equipo no se ha movido. Harden, blindado con su nuevo contrato, parece que le quedan muchas historias que contar en Houston. El mismo caso que Nené Hilario, que también renovó por 4 temporadas en el mes de julio. El base de 34 años es el amo y señor de la pintura del Toyota Center y su altura y colocación son vitales para recoger los rebotes de un equipo que tira mucho desde el exterior. También la continuidad de Eric Gordon es muy importante para los tejanos ya que te asegura una rotación de nivel para dar descanso a Harden o este año también a Chris Paul. Desde luego, el título que le fue otorgado la temporada pasada de sexto mejor hombre por delante de su también compañero Lou Williams y de André iguodala no fue en vano erigiéndose como el escudero perfecto para James Harden.

Por otro lado, la continuidad también de jugadores como Trevor Ariza y Ryan Anderson son claves para garantizar una ayuda a la defensa de Rockets que siempre sufre ante la ya conocida pasividad de Harden en zona defensiva. Aún así, tanto Ariza como Anderson, que responde a las características del 4 moderno que mete triples, no dudan en ejecutar tiros de 3 con un acierto bastante alto. Finalmente, la juventud y ambición de Clint Capela también puede ayudar en la pintura siendo el complemento ideal para Nené Hilario.

Para acabar, la llegada de fichajes de distintas características también le ofrecen a D’Antoni un abanico de posibilidades muy amplio aparte de una plantilla muy equilibrada. Quizá lo que más se espera es ver como responde este nuevo dúo formado por Harden y Paul, pero ya se suele decir que a los jugadores con calidad les cuesta poco entenderse como seguramente les pasará a estos dos superclases.

Predicción

Hace escasas semanas el analista y comentarista de ESPN, Jeff Van Gundy declaró que este año las cosas no cambiarían y que serían los Warriors los que volverían a ganar este campeonato y que incluso no encontrarían rival que se acercara a su nivel. Bien, si observas la plantilla de los Warriors probablemente pienses lo mismo, aún más cuando se han reforzado con mucho sentido, pero a mi parecer no lo tengo tan claro. Es cierto que muchos equipos se han reforzado muy bien, como por ejemplo Minnesota Timberwolves o los Boston Celtics, pero creo que van a ser los Rockets uno de los equipos que más les pueden complicar las cosas a los Warriors.

Por eso, apuesto a que Houston Rockets va a hacer una gran temporada regular, se va a asegurar un puesto en los playoffs (casi con total seguridad con ventaja de campo) y va a alcanzar las finales de conferencia, en este caso de la competida conferencia oeste, aunque no creo que llegue a las The Finals, objetivo que se deberá plantear para la temorada 2018/2019.