El centro de los Clippers encendió las alarmas en Los Ángeles, pero su lesión solo lo apartará 60 días de las duelas de la NBA. Griffin tiene un esguince en su rodilla izquierda, y lo mantendrá en la nevera de recuperación los siguientes días.

Un alivio. A pesar de su lesión para Los Ángeles Clippers lo que tiene su centro, Blake Griffin, es una “nada” a lo que la franquicia llegó a pensar. Es decir, perderlo el resto de la temporada. Un esguince en su rodilla izquierda fue lo que arrojó el examen médico hecho por los doctores del equipo angelino, por lo que tendrá que estar cerca de dos meses sin actividad.

Blake se lesionó frente a su archirrival los Lakers cuando en un salto chocó con su compañero Austin Rivers y terminó en la madera del Staples Center lamentándose de dolor.  Su equipo ganó. Por los ademanes de dolor del pívot se llegó a pensar que pudo haber sido una lesión de mayor magnitud. Aun así, Griffin estará apartado de las canchas hasta finales de enero e inicios de febrero de 2018.

El jugador le hará demasiada falta a su equipo. La actual temporada la había iniciado con 23,6 puntos, 7,9 rebotes y 5,1 asistencias por partido, y recordando la salida de Chris Paul, J.J. Reddick, él era en quien descansaba toda la ofensiva, y defensiva de Los Ángeles. Serán dos meses de puro esfuerzo de sus compañeros para que cuando regrese ellos vuelvan encontrar el camino rumbo a los playoffs.

Griffin tiene un contrato de cinco años por un total de 173 millones de dólares, aunque las lesiones le han perseguido en sus ocho años en la NBA, cuando el jugador está en su momento y libre de ellas termina valiendo la cantidad de su salario.