Trey Burke promedió 5.0 puntos por partido con los Washington Wizards. Fuente: Ned Dishman (Getty Images).

A pocas semanas de que dé comienzo la pretemporada en la NBA, los New York Knicks han valorado la opción de añadir un base a su plantilla. Dos nombres propios han sonado con fuerza para realizar el training camp con la franquicia neoyorquina: Trey Burke y el veterano Jarrett Jack.

Trey Burke iniciará su quinta temporada en la liga, pero todavía no se sabe con qué equipo. Hace apenas unos días, apareció su nombre para el workout de los Minnesota Timberwolves. Ahora parece que los Knicks lo quieren para su training camp. Burke jugó la temporada pasada 57 choques con los Washington Wizards, con los que promedió 5.0 puntos, 0.8 rebotes y 1.8 asistencias por partido. Unos números notablemente inferiores a los 10.6 puntos, 2.1 rebotes y 3.6 asistencias por noche de media que acumula en toda su carrera en la NBA, con 267 encuentros.

Por su parte, Jarrett Jack jugaría su decimotercera temporada en la NBA si finalmente fichara por algún equipo. No obstante, la pasada campaña sólo pudo jugar dos encuentros con los New Orleans Pelicans a causa de una lesión en su rodilla cuando había firmado un contrato de diez días con la franquicia de Louisiana. A lo largo de su carrera, el veterano base de 33 años ha disputado 805 partidos y en cada uno de ellos ha promediado 11.0 puntos, 2.9 rebotes y 4.5 asistencias.

Jarrett Jack sólo disputó dos partidos con los New Orleans Pelicans el pasado curso debido a una lesión.
Fuente: Ronald Martinez (Getty Images).

Así pues, los Knicks tienen intención de incorporar a uno de estos dos bases para su training camp. Actualmente, Jeff Hornacek cuenta con Ron Baker, el rookie Frank Ntilikina y el veterano Ramon Sessions. Además, Chasson Randle tiene un contrato no garantizado con la franquicia del Madison Square Garden.

De este modo, el mercado en la NBA da sus coletazos finales antes de que los equipos comiencen sus pretemporadas y queden definidas las plantillas con las que empezarán un curso en el que los Knicks esperan dar más alegrías que la campaña pasada a la gente de Manhattan y a sus aficionados de todo el planeta.