¿Han tocado techo los Toronto Raptors?

Los Toronto Raptors siguen empeñados en dar guerra en el Este y no se plantean cambiar el rumbo de un proyecto que seguirá teniendo a Dwane Casey como líder desde el banquillo. DeRozan y Lowry serán los referentes en la cancha, bien acompañados por Miles, Ibaka y Valančiūnas, entre otros.

DeMar DeRozan y Kyle Lowry deberán liderar, un año más, el juego de los Toronto Raptors. Fuente: Getty Images.

Si ha habido un equipo regular en la Conferencia Este durante el último lustro, éste es sin duda los Toronto Raptors. La franquicia canadiense está logrando mantenerse en la parte noble de un Este dominado año sí y año también por un sobrehumano LeBron James, pero nunca han logrado alcanzar el nivel suficiente para ser un serio candidato al anillo. El grupo liderado por Kyle Lowry y DeMar DeRozan y dirigido por Dwane Casey no se rinde e intenta año a año subir un peldaño para acercarse al Olimpo del baloncesto.

DeMar DeRozan, Kyle Lowry y Serge Ibaka seguirán en las filas de los Toronto Raptors.
Fuente: Nathan Denette (CP).

Desde la llegada del técnico de Morganfield (Kentucky) al banquillo de los dinosaurios en 2011, la tendencia ha sido brutal. En su primera campaña, la del lockout, logró un 34.8% de triunfos (23-43), porcentaje que ha ido aumentando año a año hasta llegar al 68.3% de la campaña 2015/16 (56-26). Este último curso, ha bajado un poco, logrando un récord de 51-31, aunque supone la segunda mejor temporada en la historia de la franquicia.

Este pequeño descenso de victorias puede verse como consecuencia del incremento de comptencia en la Conferencia Este, donde Boston Celtics y Washington Wizards han subido un escalón respecto a campañas anteriores. Pero los más pesimistas lo ven como una señal de que el proyecto ya ha dado todo lo que podía dar de sí. Lo cierto es que, en la franquicia, no lo ven así y, por eso, han decidido renovar a Kyle Lowry y seguir contando con un cuestionado Casey para llevar el timón del equipo.

Dwane Casey llegó a los Toronto Raptors en 2011.
Fuente: Nathan Denette (CP).

Las voces que afirman que este proyecto ya ha alcanzado su fecha de caducidad no piden una reconstrucción absoluta, sino un cambio de rumbo. Y para cambiar el rumbo se debe cambiar el capitán. Jerry Stackhouse llevó a los Raptors 905 hasta el campeonato en la NBA G League el último curso y ha sonado como posible relevo de Casey en el banquillo de los mayores. Pero Casey, de momento, seguirá siendo el entrenador jefe. Toronto, además, cuenta con un presidente de operaciones que es casi sinónimo de hacer las cosas bien (o, por lo menos, con sentido). Masai Ujiri, que ganó el premio a Ejecutivo del Año en 2013 cuando trabajaba para los Denver Nuggets, llegó a Ontario el mismo año que consiguió el galardón.

Este verano, en Canadá se han llevado a cabo operaciones para intentar cubrir los huecos en los que el equipo cojeaba y, así, acercarse un poco más a los Cleveland Cavaliers. Cuatro jugadores terminaban contrato el pasado junio: Kyle Lowry, Serge Ibaka, Patrick Patterson y PJ Tucker. Los dos primeros renovaron y seguirán siendo piezas fundamentales para la franquicia. Patterson hizo las maletas rumbo a los Oklahoma City Thunder y Tucker firmó con los Houston Rockets pese a tener una oferta mejor de los Raptors encima de la mesa.

Masai Ujiri es actualmente el presidente de operaciones de los Toronto Raptors.
Fuente: Tara Walton (Toronto Star File).

Solucionado el problema de los agentes libres de la plantilla, tocaba encara un tema delicado: el contrato de DeMarre Carroll. El alero llegó en verano de 2015 al Air Canada Centre tras cuajar su mejor temporada en la NBA con aquellos Atlanta Hawks que metieron a cuatro de sus cinco titulares en el All Star Game (el único que se quedó fuera fue, precisamente, Carroll). Firmó por 4 años a razón de unos 14 millones de dólares por temporada y llegó como un especialista defensivo para defender a LeBron James en un hipotético enfrentamiento en PlayOffs.

No obstante, en Toronto no tuvieron en cuenta que Carroll destacó en Atlanta con un sistema de constante movimiento del balón, un juego solidario que le permitía tener tiros liberados. Los Raptors son uno de los equipos de la NBA con menos asistencias por partido y basa sus ataques en aclarados para Lowry y DeRozan o buscando el pick and roll. El balón circula poco y Carroll no supo adaptarse a este tipo de sistema. Finalmente, fue traspasado el pasado 13 de julio a los Brooklyn Nets a cambio de un Justin Hamilton que fue cortado por los dinosaurios poco después. El tema del contrato de DeMarre Carroll quedó solventado, ganando además espacio salarial para firmar a nuevos jugadores, por lo que no se buscó destino para un Jonas Valančiūnas que sonó para salir hasta que Ujiri confirmó que confía plenamente en él.

Con Carroll fuera, hacía falta buscar en el mercado un alero para el equipo titular. Era necesario un triplista, ya que el equipo sólo contaba con Kyle Lowry como jugador destacado en esa faceta y, además, el 7 debía ocuparse de otras tareas. Apareció la opción CJ Miles que llegó como agente libre, aunque los Raptors enviaron en una operación paralela a Cory Joseph a los Indiana Pacers a cambio de los derechos de Emir Preldžić. De este modo, se mataron dos pájaros de un tiro: llegó el alero especialista desde el perímetro y salió un base, posición en la que había overbooking (además de Lowry, ahora lo Raptors tienen a Delon Wright y a Fred VanVleet).

CJ Miles ha llegado a los Toronto Raptors para ser el alero titular.
Fuente: Mark Blinch (The Canadian Press).

Con el número 23 del pasado Draft, los Raptors seleccionaron a OG Anunoby. Además, le hicieron un contrato a Kennedy Meeks y firmaron a KJ McDaniels y a Kyle Wiltjer como agentes libres. Más sangre joven para unos Raptors que no quieren oír hablar de reconstrucciones. Sólo Miles y Lowry superan los 30 años de edad y en la franquicia están seguros de estar haciendo las cosas bien de cara al futuro con unos jóvenes Norman Powell, Jakob Poeltl y otros hombres que mantendrán el nivel y progresarán a medida que pasen las temporadas.

El Norte quiere estar lo más arriba posible el máximo tiempo posible. El Norte no se rinde.