Fuente: El País

Tras la derrota por 118 a 108 ante Golden State Warriors el pasado lunes, varios jugadores de los Cleveland Cavaliers han reconocido su descontento, el cual crece con el paso de los días; además de una fuerte preocupación al sentir que el equipo no encuentra la solución a sus problemas para encontrar la senda de la victoria como han hecho en otras ocasiones.

Varios jugadores de los Cavs expresaron, en el anonimato, a ESPN, Cleveland.com y The Athletic sus dudas con respecto a la posibilidad de que la paciencia sea la solución a sus problemas (un roster veterano, buenos defensores y jugadores que aporten más desde el banquillo).

La fecha límite para realizar traspasos es el 8 de febrero y los Cavaliers tienen varias opciones en mente, incluyendo en sus negociaciones su puesto de primera ronda del próximo Draft, lo cual despertaría interés en más de una franquicia. Sin embargo, diversas fuentes cercanas a la NBA filtraron a ESPN que el conjunto de Ohio preferiría quedarse  con dicha ronda, pensando ya en una futura reconstrucción en caso de la supuesta marcha de LeBron James el próximo mes de julio en la agencia libre.

Esta campaña ha estado llena de altibajos para los Cavaliers, quienes comenzaron con un 5-7, luego arrasaron con 18 victorias de 19 posibles y finalmente cayeron en su actual crisis con un balance actual de 3-9 desde el 19 de diciembre.

Pero esto no es todo. Cleveland tiene serios problemas ante rivales de un nivel inferior y, por si no fuese poco, la derrota ante los de la Bahía redundó en la caída del récord de Cleveland antes los tres mejores equipos de cada conferencia a 1-6, con resultados de 0-2 ante GSW, 0-1 ante Houston, 0-1 ante Minnesota, 0-1 ante Toronto y 1-1 contra Boston.

Mirando las estadísticas, antes del partido de la pasada noche del lunes, el equipo de Tyronn Lue estaba posicionado en el penúltimo puesto en eficiencia defensiva, permitiendo así 109.3 puntos por cada 100 posesiones. Analizando mejor la situación, ningún equipo que haya terminado el los dos último puestos en la categoría de eficiencia defensiva ha alcanzado los Playoffs de la NBA y menos las Finales, según revelan las cifras de ESPN Stats & Information. Los Cavaliers intentan aparecer por cuarta vez consecutiva en las Finales tras mostrar un registro de 1-2 contra los Golden State Warriors en los últimos tres años. LeBron James, en lo personal, intenta llegar a su octava final seguida (novena en general) mostrando un récord de 3-5 hasta ahora.

Naturalmente, todavía existía una profunda decepción en la mente de los jugadores por la derrota más reciente sufrida por los Cavaliers a la hora de conversar con los medios el pasado lunes. Fue un encuentro competitivo hasta cierto punto, con los Cavaliers teniendo ventaja por siete tantos al ir al medio tiempo; sin embargo, los Warriors se crecieron en los momentos clave, superando a Cleveland 61-44 en la segunda mitad y atando a los Cavaliers a mostrar 6-23 en tiros (26.1%) durante el cuarto periodo.

“Parecía que el aro se hacía cada vez más y más pequeño”, dijo James. “Me gustaron nuestros esfuerzos de esta noche. Si seguimos así, me gusta la situación en la que nos encontramos con miras a nuestros próximos partidos”.

A principios de semana, James expresó: “Me encanta nuestro potencial”, al ser preguntado con respecto al estado en el que se encuentran los Cavaliers. La cuestión es si ese potencial se convertirá en resultados.

Si bien la racha encendida de los Cavaliers sirvió para bajar tensiones a principios de temporada, la fórmula del éxito de Cleveland no era sostenible a largo plazo, utilizando primordialmente una rotación conformada por tan solo nueve hombres; sin incluir dos jugadores de primer orden como lo son Tristan Thompson, quien estaba fuera de acción por una lesión en su pantorrilla, e Isaiah Thomas, quien no había hecho su debut con los Cavaliers y se recuperaba de una lesión en su cadera, la cual lo mantuvo más de siete meses de las canchas.

Thomas, adquirido de los Boston Celtics junto con el puesto de selección en primera ronda del Draft originalmente propiedad de los Nets, Jae Crowder, Ante Zizic y un puesto de selección adicional en segunda ronda, producto de la negociación por Irving producida en agosto, jugó su mayor cantidad de minutos (32) en los cinco partidos desde su debut con lo Cavaliers. Sin embargo, tuvo marca de 8-21 en tiros (incluyendo 1-7 en triples).

“Sólo deseo que haga los tiros cuando se le dé la oportunidad”, afirmó el entrenador de los Cavaliers, Tyronn Lue. “No se trata de forzar los tiros. Sin embargo, si alguien, sea quien sea dentro del equipo que pueda encestar el balón, si están abiertos 21 veces, entonces hagan el tiro. No se trata de la cantidad de tiros, es la cantidad de tiros efectivos. Si te pertenecen, entonces debes estar listo para hacerlos”.

Las comparaciones no se han podido evitar dentro del vestuario de los Cavaliers entre Thomas e Irving, debido a que ambos juegan la misma posición y fueron intercambiados uno por otro. Irving, quien lidera a los Celtics, actuales números 1 de la Conferencia del Este con una actuación arrolladora, fue conocido por ser la chispa que encendió a los Cavaliers a fin de salir de sus dificultades anuales y que ayudaba a elevar los niveles de intensidad del resto, incluyendo el propio James. Irving igualmente brillaba en los momentos más importantes, con promedio de 29.4 puntos y 47.2% de tiros de campo en las Finales contra los Warriors en junio pasado.

Si bien es normal que se produzca cierto periodo de evaluación a fin de entender lo que Thomas aportará en definitiva a la causa de los Cavaliers (con el propio Thomas sugiriendo el fin de semana pasado que requerirá “de 15 a 20 juegos, o quizás un mes” antes de “volver al nivel al cual estoy acostumbrado a jugar”), su cronograma está coincidiendo, para bien o para mal, con las semanas cercanas a la fecha límite para ejecutar cambios.

Mientras tanto, los Cavaliers cuentan con dos jugadores en proceso de recuperación (Derrick Rose e Iman Shumpert) que podrían alterar el proceso de acoplamiento de la rotación actual, una vez se encuentren saludables y en capacidad de jugar.

Igualmente, se podría producir un periodo de ajuste inevitable tras la consecución de cualquier cambio de alto nivel. Hay que tener en cuenta que los cambios a mitad de temporada son una tradición anual para el conjunto de Ohio, tanto o más que sus rachas negativas de mitad de campaña, produciéndose negociaciones en años anteriores que resultaron en la adquisición de Shumpert, J.R. Smith y Timofey Mosgov en 2015; Channing Frye en 2016 y Kyle Korver en 2017.

“No estoy anticipando nada”, expresó Lue en declaraciones previas al encuentro frente a los actuales campeones, al ser interrogado con respecto a la posibilidad de integrar nuevas piezas dentro de su rotación.


La definición de la locura es, en esta ocasión, intentar lo mismo una y otra vez y esperar un resultado distinto. Los Cleveland Cavaliers pueden seguir intentando ganarle a los Golden State Warriors en su propio juego y fallar una y otra vez, o pueden darse cuenta de que necesitan cambiar

Eso quedó más que claro tras la derrota por 10 puntos más apabullante de la historia de la NBA este lunes. Algunos culpan a Kevin Love, otros a Tristan Thompson o su entrenador Tyronn Lue, pero el verdadero problema no es individual, sino colectivo, es decir, los Cavaliers deben cambiar su manera de jugar si aspiran a destronar al campeón.

En pocas palabras, LeBron James y compañía se obcecan en querer ganarle tiro por tiro a los Warriors por 130-125 y terminan perdiendo una y otra vez, seis de las últimas siete para ser más exactos. Si Cleveland no baja un cambio y se vuelve a enfrentar a los Warriors jugando como lo hicieron en las Finales pasadas, en navidad o el lunes, entonces LeBron pondrá a su legado en jaque mientras su marca personal en las Finales empeora a 3-6.

Un cuarto choque consecutivo entre estos dos titanes de sus respectivas conferencias ya no parece tan inevitable ni necesario. La NBA es predecible, pero esto sería el colmo, especialmente ante la aparente vulnerabilidad de unos Cavaliers en declive. Sin embargo, LeBron ha estado presente en las Finales cada año desde el 2011 y su equipo será el favorito a regresar a ellas esta temporada hasta que los veamos eliminados con nuestros propios ojos.

Quizás los Warriors caigan a manos de los potentes Houston Rockets, los eternos San Antonio Spurs, los renovados Oklahoma City Thunder o los nuevos Minnesota Timberwolves, pero eso también es poco probable para un equipo que barrió al Oeste en el 2017.

Entonces nos vemos considerando la probabilidad de que LeBron y sus compañeros caigan en la trampa de su rival más odiado, el mismo que los humilló en cinco juegos en las Finales pasadas y lo barrió con pasmosa facilidad, ganando sus dos encuentros durante esta temporada regular, una vez más. Los Cavs quieren ganarle a los Warriors en su propio juego, y eso nunca va a suceder ya que cuentan con tres problemas que no logran resolver.

Los tres problemas son…

  1. El primero es el ritmo del juego. Ellos caen en el frenesí de Golden State pero no son tan efectivos como su rival. Si nos enfocamos nada más en los dos partidos disputados entre ambos equipos esta temporada, los Cavs han encestado 71 de sus 182 tiros de campo (39.1%) mientras que los Warriors convirtieron 79 de sus 167 oportunidades (47.3%). Cleveland tuvo 38 asistencias y fue superado ampliamente por Golden State con 61, incluyendo por 28-12 el pasado lunes. Entonces vemos como los Cavs tiran más que su rival, pero comparten menos la pelota y son menos efectivos.

Si, los Cavaliers iban ganando por 64-57 al descanso el lunes, pero eso era simplemente porque los Warriors estaban jugando con ellos. Cleveland se entusiasmó cuando anotó 37 puntos y Golden State tuvo seis balones perdidos en el primer cuarto. Luego Golden State se ajustó las botas y solo regaló el balón tres veces en la segunda mitad.

2. El segundo problema de los Cavs es la defensa.

Los Warriors son capaces de hacerlos caer en sequías ofensivas como la de su parcial de 12-4 durante los seis minutos iniciales del último cuarto del lunes. Su nivel defensivo se eleva a medida que progresa el partido, mientras que el de los Cavaliers decae considerablemente.

Tengamos en cuenta que su remontada histórica en las Finales del 2016 fue posible ya que permitieron 97,101 y 89 puntos respectivamente en los tres partidos que convirtieron a una serie catastrófica que iba 1-3 en una gloriosa que terminó 4-3 a su favor.

Desde aquel entonces, los Warriors solo han anotado menos de 100 puntos en solo una ocasión y han superado la barrera de los 115 puntos seis veces en nueve oportunidades.

Lo que agrava a este inconveniente es que la fortaleza de Golden State reside en el perímetro, por lo que un trade por un gigante con pies de cemento que domina la zona pintada como DeAndre Jordan no solucionaría nada. Necesitan a alguien versátil como Avery Bradley, Gary Harris o Justise Winslow.

3. El tercer problema es que LeBron James está en una isla.

LeBron terminó el partido del lunes con ocho balones perdidos por si solo y un +/- de -14 que empaño a sus 32 puntos, ocho rebotes, seis asistencias y cuatro tiros bloqueados, incluyendo uno brutal a Kevin Durant.

El 25 de diciembre había pasado algo similar con siete balones perdidos y un impacto negativo de -1 durante sus 40 minutos en cancha.

No es que LeBron esté jugando mal necesariamente, sino que él se siente solo e intenta hacer demasiado al intuir que cada canasta de Cleveland prácticamente debe valer cuatro puntos. Isaiah Thomas todavía no se ha convertido en la rueda de auxilio que Kyrie Irving solía ser para él.

LeBron y los Cavaliers deben respirar hondo, encontrar la serenidad y darse cuenta de que jugar mano a mano con los Warriors en un duelo de jugadas que terminan en el Top 10 de SportsCenter es una pésima idea. A veces menos es más, aun si no te luces.

De lo contrario, estaré de acuerdo con un ex jugador y actual analista de ESPN como Jalen Rose cuando dice que los Warriors barrerán a los Cavaliers en las Finales.